Introducción no profesional a las cepas de vinos

Quería hacer una especie de guía por donde empezar a conocer al vino.

Cada vez que alguien comenta el hecho bíblico de que Cristo convirtió su sangre en vino pienso en qué diría mi análisis de sangre. Tipo: Cabernet RH Positivo.

Te guste o no, el vino es diferente de una cepa a otra.

Entiendo a los viejos que juegan a las bochas, discuten sobre el Rodrigazo y recuerdan el plantel de River de 1962, y que todavía sigan pensando que todos los vinos tintos son iguales. Los entiendo porque en ese momento no se acostumbraba, en la Argentina, a hacer tanto varietal como ahora.

Hablemos de cepas para entender a cada vino

Malbec, es el rey en Argentina, y los vinos que mejor se exportan al exterior. Solo Malbec.

-Notas: Tinto que llena la boca pero nunca se presenta agresivo, suele asociarse a frutos rojos dulces, es de buena acidez y muy versatil a la hora de lograr un buen resultado.
Cabernet Sauvignon, el heredero. Para las generaciones nacidas por debajo de los 70’s es la cepa insignia. Hoy está creciendo para hacerle competencia al malbec.
-Notas: Robusto, en general más áspero, te recuerda a frutos más oscuros, a veces notas a cacao o vainilla por la madera, y en el norte se siente mucho el aji morrón.
Cabernet Franc, idolatrado. Cepa que lleva cientos de años en Francia y acá pareciera que recién aparece. De hecho gracias a crear un hibrido entre el Franc y el Sauvignon Blanc nació el CS.

-Notas: Se puede dar desde un vino más aterciopelado que el CS hasta un vino picante, intenso, que te recuerda a los ajíes verdes frescos al cortarlos o a la pimienta negra en un plato. Sorprende más.

Petit Verdot, el anabólico de los tintos: Robusta, áspera, intensa, oscura, un plano secuencia de una película de suspenso. Sola es una cepa que no todos suelen apreciar. En blends aporta desde color a aroma, desde taninos a alcohol. El dopping del tinto.
-Notas: Frutillas, cerezas, chocolate, mina de lapiz…

Tannat, el Jeep de los tintos: Se da tanto en el sur como en el norte, es la cepa insignia de Uruguay. Es un vino bastante complejo porque los taninos son poderosos pero no es tan redondo en la boca como uno espera, lo que lo hace más fácil de tomar. Suele mejorar mucho con la guarda. Anda perfecto con carnes de caza.

Syrah, el sanjuanino: Me encanta la forma en la que se da el Syrah en San Juan. Es la cepa que siempre compro de esa provincia.
-Notas: Es un tinto “gordo”, debido a los taninos que aporta, que no lo hace brusco pero tampoco pasa desapercibido en la boca. Mi ideal para carnes grasas como el cordero, una cepa que dispara desde notas de canela hasta frutos dulces.
Bonarda, el Comodín de los tintos: Sola es la cepa que considero ideal para iniciarse en el vino. Pero en conjunto suele aportar muchísimo en los cortes de vinos cuando se quiere hacer un blend.
-Notas: Frutillas y flores, muy dócil, fácil de tomar, no tanta acidez, inclusive dulzona.
Merlot: Si bien muchas cepas son francesas, ésta quizás sea la que, cultivada en Argentina, te otorga vinos más parecidos a los galos. Es más aterciolepada, delicada, fácil de tomar.
-Notas: Frutillas con chocolate, a veces con ese dejo a viejo, a hongo, con un color oscuro pero más bien palido.
Tempranillo: A mi gusto una de las cepas que más sorprende por lo diferente que pueden llegar a ser los vinos entre sí. Se usa como el Petit Verdot para blends pero me encanta encontrar uno como varietal interesante.
-Notas: Tiende a las frutas en conserva, tipo mermeladas, donde se siente todo más redondo. Si guardás a oscuras y baja temperatura una botella te puede durar al menos 1 década.
Pinot Noir, caro, y francés: Vino ligero, muy fácil de tomar, casi no se sienten sus taninos, floral pero con dejos a humedad, a encierro, frutos rojos pero desabridos, es una cepa que muchos toman pensando que está viejo y en realidad así tiene que sentirse. Junto con el Merlot es de los tintos que más se asemejan a algunos franceses. Uno bueno suele ser más caro que otra cepa.
 
Chardonnay: Blanco redondo, gordo, matecoso, te lleva a sentir notas a frutos como la banana bien madura, la manzana quemada al rhum, y si pasó por madera a vainilla, inclusive a manteca con azúcar.
Sauvignon Blanc: El blanco delicado, sofisticado, alimonado, fresco, muy aromático, y en boca seco como lengua de loro, flores, pomelo, todo lo que podés sentir en una mañana de otoño con helada.
Torrontés: El blanco que vino a desterrar a los dos más conocidos. Quizás porque está mejor adaptado al paladar argentino, o quizás porque se da tan bien y es tan rico, cultivado en la región que sea, que no puede pasar desapercibido. Vino fresco, floral, jazmín del cabo, aromático, ralladura de naranjas, mandarinas.
Riesling: Hermosa cepa que se da a la perfección en el sur, donde el clima es parecido al de su origen (entre Francia y Alemania). Pasto fresco, flores, ácido, delicado.
Semillón: Hay tanto secos como dulces, pero estos segundos son los más interesantes. Cualquier Semillón tardío va a traerte a colación el famoso melón con vino de la playa. Los secos son frescos pero tienen una presencia verde como si fuesen habas o arvejas que lo hacen muy interesantes.
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